Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Los ingleses descubrieron que el Glorioso se había rendido por falta de munición, no de coraje

Al abordar el Glorioso tras su rendición en el cuarto combate, los oficiales británicos inspeccionaron el navío esperando encontrar una nave destrozada y una tripulación moribunda, como solía ocurrir tras un combate naval prolongado. Lo que hallaron los dejó mudos: el barco seguía en pie, con la tripulación entera y en relativo buen estado. El único motivo de la rendición era que no les quedaba ni un solo proyectil con el que continuar disparando. El capitán del navío Russell reconoció abiertamente que, de haber tenido munición, el resultado del combate habría sido bien distinto, posiblemente a favor de los españoles.