Juan Sebastián Elcano murió de escorbuto en el mismo Pacífico donde murió Loaísa
Elcano, que ya había dado la vuelta al mundo en 1522 y se había convertido en una figura legendaria, se unió a la expedición de Loaísa como segundo al mando, quizá atraído por la promesa de nuevas riquezas y honores. Murió el 4 de agosto de 1526 en alta mar, en pleno Pacífico, de escorbuto —la misma enfermedad que había diezmado a su tripulación en el primer viaje—, apenas cinco días después que el propio Loaísa, fallecido también a bordo. El Pacífico mató en días al mayor navegante español que había conocido ese mismo océano cuatro años antes, sin que su experiencia previa pudiera salvarlo de la falta de vitamina C.