Roma tardó casi 400 años en conquistar Hispania
La conquista romana de la península ibérica comenzó en el 218 a.C., durante la Segunda Guerra Púnica, cuando Roma desembarcó tropas para cortar el suministro de plata a Aníbal, y no se dio por completada hasta el 19 a.C. con las sangrientas Guerras Cántabras en el norte peninsular, que el propio emperador Augusto tuvo que dirigir personalmente desde Tarragona. Ningún otro territorio del Imperio Romano resistió tanto tiempo la dominación de Roma, casi 200 años de campañas intermitentes contra pueblos celtíberos, lusitanos y cántabros que llegaron a desarrollar tácticas de guerrilla que desconcertaron durante décadas a las legiones romanas.