Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Carlos I vendió las Molucas a Portugal mientras los supervivientes de Loaísa seguían combatiendo allí

En 1529, cuando los últimos 17 supervivientes españoles luchaban junto a sus aliados de Tidore contra los portugueses, Carlos I firmó en Europa el Tratado de Zaragoza: vendía los derechos sobre las Molucas a Portugal por 350.000 ducados, una cifra que aliviaba las maltrechas arcas imperiales pero que ignoraba por completo el sacrificio de los hombres que aún resistían allí. Los soldados que habían cruzado el mundo entero para conquistar esas islas se enteraron de que su propio rey las había vendido bajo sus pies meses después de firmado el acuerdo. Se entregaron finalmente a los portugueses y los últimos supervivientes regresaron a España en 1536, cerrando una de las epopeyas más trágicas y olvidadas de la expansión española.