Inglaterra respondió a la Armada Invencible enviando una flota mayor. Perdió el 70% de sus hombres
En 1589, apenas un año después de la Armada Invencible, Isabel I envió la Contraarmada —180 naves y casi 28.000 hombres, una fuerza incluso más numerosa que la propia Armada española del año anterior— con el objetivo de destruir los restos de la flota española, tomar las Azores y provocar un levantamiento en Portugal. Drake y Norris fracasaron en todos sus objetivos: La Coruña resistió heroicamente gracias en parte a la legendaria María Pita, Lisboa no se rindió pese al asedio, y las Azores nunca llegaron a caer. Solo regresaron 5.000 hombres vivos y unos 100 barcos, diezmados por el combate, las enfermedades y el hambre. El mayor desastre militar de la historia naval inglesa quedó enterrado durante siglos por la propaganda que solo recordaba la derrota española del año anterior.